Feromonas del Mall

Sergio Gómez Jockovich

Feromonas del Mall

13:35    M:    Enjamber….me encanta ese verbo. ..no me viene en español,  pero sí, es como pasar la pierna para unir dos orillas o dos montañas, o entrepiernar como decimos en Locombia, si es para humanos,  o agarrarse con las piernas…. imágenes inspiradoras para el cuento de hoy:

“Érase una vez…. no, demasiado clásico. ..a ver…En esa ocasión Dawn  había decidido irse sin bragas, nada debía impedir que su perfume más íntimo encontrará obstáculo alguno al esparcirse alrededor suyo. Su intención  consistía en dejar la estela etérea y apenas perceptible de sí; disfrutaba enormemente la expresión en los rostros de los hombres que, apenas la detectaban, volteaban la cabeza de un lado al otro con la esperanza de encontrar su origen, la ubicación de ese alguien que emanaba ese divino aroma que los hacía tropezarse en sus mentes y gestos.

Ese era el plan, sólo un momento de placercito en su trayecto al trabajo. Paraba a tomarse un café y esperaba con aire  relajado por quien iba a ser esa mañana aquel que se aproximara más.

Cruzada de pierna despacio, levantada de ojos escaneando el paisaje.

Percibió  entonces un vaquero cuyos botones estaban a punto de abrir la bragueta sin asistencia de manos. “¡Una pena que no fuera de velcro!” se dijo. No era la primera vez que veía a este desconocido. Ya  se habían percibido el uno al otro en el quiosco de periódicos pero él siempre  se había mostrado aparentemente desinteresado. “Ajá, no tan indiferente después de todo”, pensó.

Las miradas se encontraron y ambos atisbaron hacia la zona de los servicios del centro comercial. Descruzó las piernas con mucho cuidado, pilló la sonrisa apenas visible y se levantó. “Seguime” Él aspiró el aire atentamente, con los ojos cerrados,  volteó la cara hacia el rastro que se alejaba, los volvió a abrir y le vio la espalda, con un paso cadencioso que hacía que su falda se balanceara de un lado al otro, para que de cada movimiento emanaran oleaditas de esencia de mujer. Entró al baño, confió  en su nariz y cuando empujó la puerta, Dawn se había adelantado y se desabotonaba la falda, de espaldas. Su cabello apenas recogido a un lado permitía que se vieran las cervicales como serranía suave, velludita y amelcochada. Cerró la puerta y se le acercó estirando el cuello para respirar su pelo y descender oliendo su nuca, sus hombros ya desnudos.

Como boa le pasó un brazo alrededor de la  cintura, por detrás, no sin presionar la pelvis contra sus glúteos generosos y firmes. Ella sintió su miembro, levantó  un brazo y colocó la mano detrás de la cabeza para empujar la cabeza hacia su escote, para sentir la piel de los labios pegándose y despegándose debajo de su oreja, disfrutando el intercambio de temperatura entre su aliento y el frescor húmedo de su boca, arqueó la espalda con un movimiento compulsivo que dejó escapar un suspiro largo.

13:30    M:    Dawn se volteó y fue descendiendo hasta tener los abdominales justo enfrente del rostro y se dispuso a recorrerlos con la boca, rozando apenas  el caminito hasta el ombligo. Los botones de los vaqueros estaban prestos a salir del ojal, el pene empujaba intermitentemente, la fuerza de todos esos tejidos que se expandían pero no lo suficiente.  Desabotonó la bragueta y con la mano agarró al prisionero como algo precioso que había que liberar pero que no debía dejar escapar. Poco a poco él, con la otra mano, ya había desabrochado la camisa, poniendo apenas la yema de los dedos sobre los pezones, acariciándolos. Ella continuó bajando, desatendiendo el ombligo, besándolo lentamente hasta llegar a su pelvis donde aspiró el olor con parsimonia e infinito placer pues le recordaba la fragancia del pan recién horneado. Alcanzó el miembro  y su lengua lo envolvió con movimientos circulares húmedos. Se tomó todo el tiempo del mundo, y como con pinzas recuperó su prepucio, la maravillosa telita que se le adhería y descolaba de los labios. La agarraba, la estiraba, la soltaba y volvía a tomarla.

13:40    M. …hasta que el tejido se recogió y liberó el glande. La boca ávida lo tomaron y ella se imaginó la pepa de un mango maduro, solo  la punta, avanzando centímetro a centímetro en un va-y-ven rítmico pero irregular. A ratos era para darle respiro, para prolongar la espera, otros para que se le entorpeciera el pensamiento, una y otra vez, que no supiera que estaba pasando, una otra vez.

13:42    H:    Bufff

13:44    M:    …la lengua de un lado para otro, una vez más, y cuántas veces ambos quisieran, eternamente, por siempre.

“My turn” le dijo ella. Se levantó  y lo besó, suavemente y con todo el respeto que merecía tal ejercicio.

13:45    M:  ¡uhy, lo siento, se me fue sin permiso! “…lentamente. Sus labios inferiores ya estaban hinchados y  lubrificados a medida que le iba introduciendo la lengua en el orificio de la uretra. No podían perder el impulso. Cuando percibió el pene nuevamente, éste estaba chuzándola  con insistencia. Se voltearon y lo sentó en la taza. Se levantó la falda apoyó una pierna contra la pared. Le acercó la cabeza al sexo para que fuera él ahora quien pudiera olerla. Ella se alejaba y se pegaba, permitiéndole encontrar su botón. Primero anhelando el beso,  que la lamiera mientras las manos agarraban sus senos, sus caderas, le amasaran las nalgas, para continuar descendiendo los dedos hasta llegar a su periné. La boca ya había encontrado el clítoris y lo albergaba con dulzura, como si fuera un caramelo cubierto de chocolate que no  se mordiera sino hasta después de haberlo ablandado. Las manos y los dedos pasaban del ano a la vagina, penetrándola despacio, con un dedo, dos dedos, 3…4 centímetros…2…5…0…6…4…6…0…

14:05    M:    …y ella fue descendiendo, para que sintiera lo mojada que estaba, dejando los rastros de sus jugos en su pecho y vientre. Bajó la pierna y siguió  bajando y bajó, bajó, bajó y abrió sus muslos, posicionándose justo donde le permitiera entrar…0…3…7. Espera…10…3…10…5…11…8…13 …10…0.Espera..12…15…3…14…10…18…y paró. Aspiración profunda. Contracción. Relajación. Contracción… 10…15…8…14…0.Espera..18…5…16…tos repetida…18,  tos otra vez…contracción tetanizada. Ella se vio obligada a ponerse la mano en la boca para acallar sus gemidos, cada vez más fuertes…y se abandonó cuando el grito agónico la invadía y buscaba salida. Gritó en silencio, se le destaparon los oídos, el carraspeo en la garganta le dolía y sintió derretirse, convirtiéndose en la baba que se derramaba alrededor del miembro.

14:10    M:    To be continued…

14:11    M:    Que ganas tengo de ti…

14:12    H:    Hahaha

14:12    H:    También. Muchas …

14:13    H:    Tenemos que montar bien lo el  25 …


Mallevolent” Pheromones

13:35 M: Enjamber….I love that verb…it doesn’t come to me in Spanish, but yes, it’s like using your leg to join two shores or two mountains, or intermingling legs as we say in Locombia, if you are talking about humans, or holding on to each other’s legs…. inspiring images for today’s story:
“Once upon a time… no, too traditional…let’s see…On that occasion Dawn had decided to go out without panties, nothing should prevent her most intimate perfume from finding any obstacle when dispersing around her. Her intention was to leave the ethereal and barely perceptible trail of herself; she greatly enjoyed the expression on the faces of the men who, as soon as they detected it, turned their heads from one side to the other in the hope of finding the origin, the location of that someone who emanated that divine aroma that made them stumble in their minds and gestures.

That was the plan, just a moment of pleasure on her way to work. She stopped to have a coffee and waited with a relaxed air to see who was going to be the one who would get the closest that morning.
She crossed her leg slowly, raised her eyes scanning the landscape.
She then perceived a pair of jeans whose buttons were about to burst open without the assistance of hands. “Too bad it wasn’t Velcro!” she said to herself. It was not the first time she had seen this stranger. They had already seen each other at the newspaper stand, but he had always been apparently disinterested. “Aha, not so indifferent after all,” she thought.

Their glances met and both peered into the service area of the shopping centre. She carefully uncrossed her legs, caught the barely visible smile and got up. “Follow me”. He drew the air attentively, with his eyes closed, turned his face towards the face that was moving away, opened his eyes again and saw her back, with a cadenced step that made her skirt sway from one side to the other, so that from each movement there would emanate waves of the female essence. He went into the bathroom, trusted his nose and when he pushed the door, Dawn had stepped forward and unbuttoned her skirt, with her back to him. Her hair, barely pulled to one side, allowed the vertebra to be seen protruding but soft and velvety like caramel. He closed the door and approached her, stretching his neck to breathe in her hair and then descended, smelling her neck, her shoulders already bare.
Like a boa constrictor he ran an arm around her waist, from behind, not without pressing his pelvis against her generous and firm buttocks. She felt his member, raised an arm and placed her hand behind his head to push it towards her cleavage, to feel the skin of his lips sticking and detaching themselves under her ear, enjoying the temperature exchange between her breath and the humid freshness of his mouth. She arched her back in a compulsive movement that made her let out a long sigh.

13:30 M: Dawn turned and descended until his abdominals were just in front of her face, and she was ready to run over them with her mouth, her lips barely touching on the little path up to his navel. The buttons of his jeans were ready to leave the button hole, his penis pushed against them intermittently, the strength of the material that expanded but not quite enough.  He unbuttoned the fly and with his hand grabbed the prisoner like something precious that had to be liberated but not allowed to escape by itself. Little by little with the other hand he had unbuttoned her shirt, barely placing his fingertips on the nipples, caressing them. She continued descending, disregarding the navel, kissing him slowly until she reached his pelvis where she inhaled the smell with special attention and infinite pleasure because it reminded her of the fragrance of freshly baked bread. She reached his member and her tongue wrapped it in wet circular movements. She took all the time in the world, and as if with tweezers she recovered his foreskin, the marvellous tissue that stuck to and slowly loosened itself from her lips. She grabbed it, stretched it, released it, and did it again.

13:40 …till the soft fabric was gathered together, and then the glans was released. The avid mouth took it and she imagined the seed of a ripe mango, only the tip, advancing inch by inch in a rhythmic yet irregular coming and going movement. At times it was to give her a rest or to prolong the wait, at other times, to confuse his thoughts, again and again, until he did not know what was happening, once more.

13:42 H: Bufff

13:44 M: …the tongue back and forth, and they wanted it time and time again, eternally, forever.


“My turn” she said to him. She arose and kissed him, gently and with all the respect that such an exercise deserved.

13:45 M: uhy, I’m sorry, I sent it by mistake! “…slowly. Her lower lips were already swollen and lubricated as she introduced her tongue into the urethra’s orifice. They could not lose their momentum. When she perceived his penis again, it was poking her insistently. They turned and she sat him on the lid of the toilet. She lifted her skirt and leaned one leg against the wall. She brought his head closer to her sex so that now he would be the one to smell her. She rocked her body, allowing him to find her button. First she longed for him to kiss her, to lick her while his hands grabbed her breasts, her hips, kneaded her buttocks and to continue descending his fingers until reaching her perineum. His mouth had already found the clitoris and housed it sweetly as if it were a toffee covered with chocolate that you can’t bite until after having softened it. His hands and fingers passed from the anus to the vagina, penetrating it slowly, with one finger, two fingers, 3…4 centimetres…2…5…0…6…4….6…0….

14:05 M: …and she slid down, so that he could feel how wet she was, leaving traces of her juices on his chest and belly. She lowered her leg and continued to go down lower, lower, lower and opened her thighs, positioning herself just where he could enter…0…3…7.

Pause..10…3…10…5…11…8…13…10…0.

Pause…12…15…3…14….10…18…and stopped. A deep breath. Contract. Relax. Contract… 10…15…8…14…0.Pause…18…5…16…repeated cough…18, coughing again…frozen contraction. She was forced to put her hand in her mouth to silence her ever louder moans…and she abandoned herself when the agonizing scream invaded her and looking for a way out. She screamed in silence, her ears were unblocked, the rasp in her throat was hurting and she felt herself melt, becoming the juice enveloping his penis.
14:10 M: To be continued…
14:11 M: I want you so much…
14:12 H: Hahaha
14:12 H: Me too..